Published by viveca on 25 Feb 2008 at 09:00 am
Arrabal/Carta de amor
INTRODUCCION A ARRABAL y LA CARTA DE AMOR
Conferencia en la embajada de España en Copenhague
Fernando Arrabal cumplió 70 años el 11 de agosto de 2002 y lo celebraron no sólo en España sino también en Italia, en Buenos Aires y en Nueva York lo que muestra su reputación internacional.
Arrabal es un autor controvertido, muchas de sus obras son blasfemas, violentas y crueles, pero también llenas de humor y un profundo conocimiento de la psique humana.
Su obra es vasta y en mi estante ya tengo casi un metro de libros de él. Ha escrito más de 50 obras dramáticas, 14 novelas, ensayos y libros de poesía, y ha hecho siete películas. Además ha tenido varios premios literarios tanto en España como en el extranjero.
Su obra puede resultar difícil tanto por su lenguaje como por su simbología que tiene referencias a la alquimia, la mitología y la filosofía. A mí personalmente me ha costado bastante trabajo leerla, pero en cambio me ha dado sabiduría sobre nuestra misteriosa vida interior.
Tanto en la obra como en la vida de Arrabal se hace notar una constante dialéctica que tiene su origen en los padres, su gran fuente de inspiración.
Arrabal nació en Melilla donde su padre era teniente republicano. Un día antes de estallar la Guerra Civil el padre fue arrestado y condenado a muerte por no querer participar en la sublevación nacionalista. Arrabal y sus hermanos se instalaron con la familia materna en Ciudad Rodrigo mientras la madre empezó a trabajar en Burgos como secretaria para la administración franquista.
Meses más tarde el juicio del padre fue conmutado en treinta años de prisión y fue trasladado a Burgos, donde trató de suicidarse. Probablemente por esa razón ingresó en un manicomio de donde se escapó en enero de 1941 en pijama en medio del invierno y desapareció para siempre.
Después de su desaparición la madre vistió a los tres niños de luto diciéndoles que su padre había muerto.
A la edad de quince años Fernando encontró una caja con fotos y documentos sobre el padre. En todas las fotos de la familia vio que la cabeza del padre estaba recortada. Después de este descubrimiento la relación entre Arrabal y su madre fue muy difícil.
En algunas obras el padre, con el que se identifica Arrabal, juega el papel de la víctima martirizada mientras que la madre se presenta como una traidora satánica, por ejemplo en ”Los dos verdugos , la novela ”Baal Babilonia” y la película ”Viva la muerte”.
En 1998 se publicó ”Ceremonia por un teniente abandonado” que es un conjunto de diferentes textos sobre el destino del padre incluyendo también ”La carta de amor”. Pero esta carta se difiere un poco de la versión dramática que se va a presentar en Copenhague.
En 1954 Arrabal fue a París para ver una presentación de Brecht y encontró a una estudiante de español, Luce Moreau, que llegó a ser su mujer. Además la atmósfera liberal parisina fue como un paraíso para él.
Conoció al padre del surrealismo, André Breton y participó en sus reuniones surrealistas. Pero no le gustó la actitud autoritaria de Bretón y sus exclusiones de artistas un paralelo al sistema franquista. Dejó el grupo surrealista y con otros dos artistas creó El Movimiento Pánico que se basa en el lema: LA VIDA ES MEMORIA Y EL SER HUMANO ES EL AZAR. En la filosofía pánica se halla la clave del pensamiento arrabaliano. Lo pánico se hace notar también en la personalidad de Arrabal; siempre nos toma de sorpresa.
Según él lo pánico es más bien una forma de vida que realza la confusión, el humor, el horror, el azar y la euforia y rechaza el orden y la perfección como fenómenos inhumanos. El nombre ”Pánico” es una derivación de la palabra PAN que significa TODO, o sea lo universal, pero también del dios griego PAN que simboliza la dualidad de la vida. Este dios tenía la costumbre de dar un buen susto a la gente con su aparición grotesca : mitad hombre mitad cabra, y como tal es un símbolo de nestro temor a la vida.
Lo grotesco, que es otro elemento típico del teatro arrabaliano, surge precisamente del dualismo – es decir de la combinación de opuestos; por ejemplo de la tragedia con la comedia, la poesía con la vulgaridad, la comedia con el melodrama, el horror con la comedia, etc.
En la biografía de Arrabal hay unos incidentes que le han dado fama de provocador, aunque él mismo dice que nunca ha dicho una provocación intencionada. Sólo ha expresado sus sentimientos.
Pero en Francia se conoce a Arrabal como ”l’enfant terrible ” por sus representaciones blasfemas y violentas. En 1973 la censura francesa prohibió su película ”J’irai comme un cheval fou ” por su carácter blasfemo.
En 1967 fue invitado a Madrid para firmar un nuevo libro suyo, y en uno de los libros Arrabal escribió la siguiente dedicación:
”Me cago en Dios, en la Patria y en todo lo demás ” – lo cual tuvo consecuencias para el autor.
El 20 de julio del mismo año fue encarcelado, pero a consecuencia de una campaña internacional fue liberado un mes después.
En 1971 envió su famosa ”Carta al general Franco”, que se publicó en varias lenguas, pero nunca tuvo una respuesta del general.
En1976 el ministro de Asuntos Exteriores, José María Areilza, declaró a Arrabal uno de los seis españoles que no podrían regresar a España. Los otros cinco eran Rafael Alberti, La Pasionaria, Lister, Santiago Carrillo y El Campesino.
Para Arrabal el restablecimiento de la democracia en España y la posibilidad de volver a su patria fue como un cuento de hadas.
Y en 1982 incluso recibió el Premio Nadal por su novela ”La torre herida por el rayo”.
Pero lo ”problemático” con un autor como Arrabal es que no se puede conformar con ninguna ideología, ni política ni religiosa, porque para él las ideologías suponen una limitación o una privación de la libertad de expresión. Por eso escribe a menudo a contracorriente.
En algunas de sus obras Arrabal establece un paralelo entre el dogmatismo de la Inquisición y del franquismo y también entre otras ideologías autoritarias, por ejemplo el dogmatismo de André Breton.
Su rechazo inesperado de los marxistas a principios de los años 80 fue una provocación casi tan grande para los izquierdistas como su obra blasfema para los franquistas.
En 84 se publicó la ”Carta a Fidel Castro” en la que Arrabal paraleliza a Castro con el dictador Big Brother en la novela ”1984” de George Orwell. Los rumores de que Arrabal era agente de la CIA llegaron hasta Dinamarca en esa época.
Parece que la opinión sobre Arrabal está cambiando un poco en España aunque sigue siendo un autor bastante marginal. Pero el año pasado tuvo el Premio Nacional de Teatro por la presentación de ”Cementerio de automóviles”.
El director, Juan Pérez de la Fuente, dirigió también ”La Carta de amor” en Madrid en enero, y tuvo reseñas muy positivas. La obra se representó en el sótano del Museo Reina Sofía y el papel de la madre lo interpretó excelentemente María Jesús Valdés.
La carta de amor
Igual que otras obras dramáticas de Arrabal ”La carta de amor” se presenta como una ceremonia en la que la protagonista por medio de un rito trata de transformar su caos interior en cosmos.
La obra es un monólogo de una madre que espera noticias de su hijo a quien no ha visto desde hace mucho tiempo. Pero el monólogo se presenta en realidad casi como un diálogo con el hijo ausente cuyas respuestas se dan en las citas de sus cartas.
De ese pseudo-diálogo se desarrolla el conflicto dramático.
La obra empieza con el cumpleaños de la madre, y según dice acaba de recibir una carta del hijo. El aniversario trae memorias a su mente y empieza a recapitular el pasado y su vida con el hijo.
El efecto dramático se crea por su intento de ocultar los hechos dolorosos que le trae la memoria, porque parece que sólo quiere revivir los momentos idílicos del pasado.
Aparecen tres planos del tiempo en la obra: dos pasados y el presente. El primer pasado fue antes de la Guerra Civil y no sabemos casi nada de él, pero podemos imaginar una existencia más harmoniosa tanto en la familia de la madre como en el país en general.
El segundo pasado empieza al estallar La Guerra Civil que supone la destrucción de la familia y del sistema democrático del país. Pero el conflicto entre la madre y el hijo no empieza hasta que el hijo encuentra los documentos sobre su padre. Esto supone tanto su decubrimiento de la mentira de la madre como su independización de ella. Es que ha habido una relación edípica en la que el hijo estaba enamorado de su madre lo cual complica bastante la ruptura.
El presente, o sea la vida actual de la madre, equivale al silencio y a la existencia solitaria sin comunicación familiar alguna.
Por eso la madre trata de eliminar totalmente al padre que según ella se jugó la vida de su familia por ser fiel a sus ideas republicanas en vez de respetar el orden reinante, e.d. el regimen fascista.
Pero el hijo acusa a la madre de ser culpable de la desaparición del padre, por ser ella fiel al sistema que lo condenó. Por consiguiente el hijo ve a su madre como una traidora.
La madre, por su parte, sigue defendiéndose de las acusaciones del hijo, y para probar que no es culpable sigue subrayando su bondad y sus sacrificios como una mártir. Pero a veces le abruma la cólera y no puede contenerse.
Por esa mezcla de sentimientos de culpa, de agresiones, de orgullo y de amor maternal la madre resulta grotesca, pero al mismo tiempo despierta compasión. Es decir, ya no se presenta como una figura sino como un ser humano con todos sus defectos.
El hijo se presenta como un chico inteligente y bastante culto que sabe argumentar, pero tampoco es un ”santo”. Comprendemos sus agresiones, pero también parece bastante cruel su ruptura con la madre viendo el delirio de ella. Por ejemplo vemos que pretende hablar por teléfono con el hijo, aunque él no ha llamado. Y, en realidad, no sabemos tampoco si ha tenido la carta de amor para su aniversario.
Tenemos aquí una auténtica tragedia porque son fuerzas exteriores que se les imponen a los protagonistas y causan su desastre. La fuerza exterior es La Guerra Civil, pero la cuestión que plantea la obra es ¿de dónde vienen las fuerzas destructivas que pueden ocasionar tal catástrofe? Y la respuesta está dentro de cada uno de nosotros.
Viveca Tallgren